cuenta de Facebook, la zarigüeya estaba en un árbol y apenas tenía fuerzas para llegar a la mitad. Así que Sauders decidió ayudarla.
Sacó una botella de agua y se la ofreció a la zarigüeya, que ansiosamente la agarró con su pata y tomó un largo trago de agua como se ve en el video.
La zarigüeya se refrescó, y pudo volver a su nido. Aunque se evitan los encuentros entre personas y animales salvajes, hay algo que ocurre en el calor australiano. Muchos animales de vida salvaje acuden con frecuencia a los seres humanos por un poco de agua durante los días más calurosos.
El consejo de Saunders es estar pendientes para ver si alguna especie silvestre que esté sufriendo a causa del calor necesite ayuda.

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